Una IP, muchos usuarios reales
Los operadores sitúan a cientos de abonados reales detrás de una única IP pública. Un sitio que la bloquee bloquea también a todos esos clientes de pago, así que las plataformas mantienen las IPs de operador en su lista de confianza. Por eso las IPs móviles son las más difíciles de banear.







































